la curia.

En la antigua Roma, una curia era una tribu. La curia acabó por designar el lugar donde la tribu debatía sus asuntos.

En Pontevedra, la curia nace con vocación de convertirse en espacio de reunión, debate, aprendizaje, convivencia y, en definitiva, disfrute, de todas las tribus; grupos de personas unidas por lazos familiares o de amistad, por lazos empresariales o económicos, afectivos o intelectuales, que por una u otra razón necesitan o desean reunirse y disfrutar juntos de un espacio diferente y con personalidad, especial como las tribus que lo habitan.

La curia fusiona los elementos y materiales más tradicionales de la vida y la arquitectura gallegas con el diseño, ambiente y comodidades del siglo XXI. Para ello se ha procedido a la renovación de una vivienda unifamiliar cuya titular constituye la cuarta generación de la familia propietaria del inmueble desde el siglo XIX.

La parcela, de casi 3000 m2, y completamente ajardinada, se ha dotado de una piscina rodeada de una playa de madera, el bar de la piscina, y un amplio espacio destinado a parking en el área colindante con la pista de pádel.

La construcción principal consta de hall, salón, cocina y aseo en planta baja, y cuatro dormitorios – tres de ellos dobles y uno individual – y dos cuartos de baño con amplio plato de ducha.

El salón de dicha vivienda – salón la Curia – es un espacio absolutamente polivalente con acceso directo desde la cocina que se abre al jardín y la piscina a través de cuatro puerta- ventanas, dotado con un magnífico equipo de audio y proyección que posibilita no sólo su tradicional uso residencial, sino la realización de eventos, ponencias, presentaciones y jornadas con asientos para 46 personas.

En colindancia con el amplio patio de piedra a través del que se accede a la entrada principal de la vivienda, nos encontramos las puertas acristaladas que dan acceso a la bodega en la que mi abuelo hacía vino con las uvas procedentes de los viñedos que antaño existían en la finca. La bodega ha sido completamente restaurada manteniendo los utensilios utilizados, muebles y barriles y, sobre todo, su esencia, de la que se puede disfrutar junto al salón comedor aledaño. Este salón comedor y bodega independientes de la casa principal se denomina salón Picamillo, y cuenta con chimenea-barbacoa y equipo de música.

El tradicional patio gallego al que da el salón Picamillo está presidido por una escalera de granito de subida a la planta superior de la vivienda, y en el mismo se ubica, asimismo, un horno de piedra y un aseo que ocupa el antiguo espacio de la leñera bajo escalera. Recorriendo el patio se accede asimismo a la cocina del inmueble – con todas las comodidades de una cocina industrial – y al porche de acceso a la vivienda principal.

A treinta metros de la vivienda principal se ubica una casa-estudio – el minihogarín – que complementa el uso residencial con otro salón convertible en habitación doble en planta alta, dotada asimismo de cocina americana, vestidor y cuarto de baño.

En la planta baja de la casa estudio se ubica un garaje – espacio polivalente destinado a espacio lúdico diurno o nocturno – a la que se accede a través de un porche con chimenea-barbacoa y en el que se ubica otro cuarto de baño.

Como una imagen vale más que mil palabras, os invito a recorrer la curia a través de las fotografías de sus diferentes espacios, en la esperanza de que se constituya en vuestro lugar de referencia para que os reunáis, disfrutéis y debatáis vuestros asuntos.