En la antigua Roma, una curia era una tribu. La curia acabó por designar el lugar donde la tribu debatía sus asuntos.
En Pontevedra, la curia nace con vocación de convertirse en espacio de reunión, debate, aprendizaje, convivencia y, en definitiva, disfrute, de todas las tribus; grupos de personas unidas por lazos familiares o de amistad, por lazos empresariales o económicos, afectivos o intelectuales, que por una u otra razón necesitan o desean reunirse y disfrutar juntos de un espacio diferente y con personalidad, especial como las tribus que lo habitan.
La curia fusiona los elementos y materiales más tradicionales de la vida y la arquitectura gallegas con el diseño, ambiente y comodidades del siglo XXI. Para ello se ha procedido a la renovación de una vivienda unifamiliar cuya titular constituye la cuarta generación de la familia propietaria del inmueble desde el siglo XIX.